jueves 12 de marzo de 2009

En mi ciudad viven muertos. Sus vidas cuelgan de agujas finamente sincronizadas. No hay tiempo para que se emborrachen amantes, para encontrar ojos profundos, para escupir canciones. Mis palabras tensas como acorde de séptima no quieren ser cómplices de la deformación del lenguaje, de los dogmas, de la idea dominante. Sin embargo la palabra contracultura me es incomoda, como toda etiqueta.
Cuando tus ideas pierden sentido y despertar en abril resulta estupido , es ese el momento de rebotar de nuevo. Como tantos otros que insisten en sus obsesiones.

Polen de ceniza

Y aquí estas soledad. Tu solo sabes que soy una flor gris dentro de un hombre. Que mi polen es ceniza, que mi memoria tiene espinas. Pienso en cuantas personas habrán estallado en una habitación tan minúscula como esta, y sin quererlo, regresa esa imagen que se aferra a mis pupilas como raíz de roble. Es martes y llueve, el Paraná esta furioso y en la isla hierven nubes oxidadas. Estoy completamente desnudo salvo por mis guantes de tabaco.